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Siguiendo
este
texto,
¿Cuáles
son
las
palabras
o
frases
o
ac tudes
que

                  atraen
tu
atención,
tu
interés?
                1.  ¿Estoy
dispuesta/o
a
dar
todo
lo
que
tengo
o
siempre
doy
lo
que
me
sobra?
                2.  ¿Cuál
es
el
verdadero
valor
de
dar
desde
la
abundancia
o
la
indigencia?








                 El
Papa
Francisco
nos
dice:
                 A
Dios
le
interesa
nuestro
corazón,
no
nuestro
nombre
                 Jesús
“no
mide
la
can dad
sino
la
calidad”
y
“escudriña
el
corazón”
mirando
la
pureza
de
las

                 intenciones.
Y
esto
significa
“que
nuestro
'dar'
a
Dios
en
la
oración
y
a
los
demás
en
la

                 caridad,
debería
evitar
siempre
el
ritualismo
y
el
formalismo”.
La
viuda
pobre
y
generosa
“es

                 un
modelo
de
vida
cris ana
a
imitar”.
“De
ella
no
sabemos
su
nombre,
pero
conocemos
su

                 corazón”
y
eso
“es
lo
que
cuenta
delante
de
Dios”.
                 Pensar
en
la
viuda
pobre
para
despojarnos
de
lo
superfluo
                 “pensar
en
esta
mujer”
cuando
somos
tentados
por
el
deseo
de
aparecer
y
de
dar
cuenta
de

                 nuestros
gestos
de
altruismo,
incluso
cuando
estamos
demasiado
interesados
en
la
mirada

                 de
los
demás.
“Nos
hará
bien”
y
nos
ayudará
“a
despojarnos
de
lo
superfluo
para
ir
a
lo
que

                 realmente
importa
y
a
permanecer
humildes”.
(Fuente:
Va can
News)

                 Hay
 muchas
 maneras
 de
 "dar",
 y
 muchas

                 mo vaciones
 para
 nuestra
 donación.
 ¿Se
 puede

                 hablar
 de
 generosidad
 cuando
 lo
 hacemos
 por

                 interés,
esperando
recibir
algo
a
cambio?
Tampoco

                 es
generoso
quien
da,
pero
sólo
un
poco
de
lo
mucho

                 que
podría,
como
nos
muestra
el
Evangelio.
¿Y
qué

                 decir
de
quien
"es
generoso"
para
que
los
demás

                 digan:
"qué
bueno
es..."?
                 Madre
Teresa
dijo
(y
vivió,
por
supuesto)
que
hay
que

                 "amar
hasta
que
nos
duela".
¡Ya
tenemos
un
buen

                 termómetro
 para
 saber
 si
 somos
 realmente

                 generosos!
Si
mi
donación
es
costosa,
voy
por
buen
camino.
Si
no
me
exige
sacrificio
alguno,

                 es
seguro
que
puedo
dar
mucho
más.
Y
este
"dar"
se
iden fica
con
la
generosidad
cuando
se

                 hace
pensando
en
el
bien
del
otro,
cuando
se
da
por
amor.
(Fuente:
Catholic.net)












                 La
ín ma
par cipación
personal
en
las
necesidades
y
sufrimientos
del
otro
se
convierte

                 en
un
darme
a
mí
mismo;
para
que
el
don
no
humille
al
otro,
no
solamente
debo
darle

                 algo
mío,
sino
a
mí
mismo;
he
de
ser
parte
del
don
como
persona,
por
ello:

                 •   Despréndete
con
generosidad
ayudando
a
las
campañas
de
ayuda
fraterna
de
tu

                     zona,
Parroquia
y
Diócesis.

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